Pasadizos, bodega y nevera subterranea de Alcañiz.

Bajo la Oficina de Turismo hay un espacio subterráneo al que se accede por una estrecha escalera totalmente excavada en la roca. Desde esta bodega de planta rectangular parten dos estrechos pasadizos, uno en dirección Calle Mayor y otro en dirección a la nevera medieval que está situada en los bajos de la Plaza de España; esta impresionante sala subterránea se ha relacionado con una antigua nevera medieval (20m de longitud, por 4 m de altura y 4 m. de ancho), en la que se debía guardarse durante todo el año la nieve y el hielo del invierno para la conservación de alimentos o sanitarios (fiebres o calenturas). A esta sala acceden dos pasadizos que van en dirección Calle Alejandre y Calle Mayor que pueden constituir el inicio de una importante visita subterránea de enorme atractivo turístico y monumental.

La nevera medieval es un gran espacio de 20 metros de longitud en cuya base se conserva una red de pequeños canales que desembocan en un pozo de planta cuadrada. Era un almacén de hielo que guardaba durante todo el año nieve y hielo para conservar alimentos o para fines medicinales. La nieve se introducía en invierno desde el exterior a través de dos aberturas todavía visibles.

Los canales drenaban el lugar evitando el encharcamiento del mismo y conducían hacia el pozo el agua deshelada. De la nevera emergen otros pasadizos, entre los que destaca una antigua galería que conduce al patio del Ayuntamiento.

El subsuelo de Alcañiz está surcado por una enmarañada red de galerías y pasadizos subterráneos que comunican entre sí el castillo, las iglesias y los principales edificios del casco antiguo. Han tenido distintos usos a lo largo de la historia, sirviendo incluso como medio de defensa o huida ante posibles conflictos bélicos.